sábado, 8 de marzo de 2014

La Provenza francesa (Marzo-Abril 2013) Segunda parte

Dice el refrán que más vale tarde que nunca, así que "sólo" siete meses después publicar el primer post sobre Provence, publicamos la segunda parte. El período de gestación de la entradas casi duran un embarazo, suerte que este parto interactivo no duele :-)

Después de Saint Tropez y Cannes, otro destino imprescindible que se encuentra relativamente cerca de nuestro camping-campamento base es Mónaco, el segundo estado más pequeño de Europa, después del Vaticano. Se llega a la ciudad-estado a través de una sinuosa autopista, pues se encuentra en un promontorio de relieve irregular de la Costa Azul, y sus dos escasos kilómetros cuadrados no dan para más.
Nada más llegar a Montecarlo, me acuerdo de la descripción que hace Albert Om (periodista catalán) en su libro "Els veïns de dalt" (Los vecinos de arriba): Mónaco es la capital del mal gusto arquitectónico. Los edificios son altísimos, están construidos muy cerca los unos de los otros, y a la mayoría, supongo que para impresionar, les han pintado la fachada de color de rosa. El resultado es un país mantecoso, una especie de pastel de bodas indigesto, que crece en vertical, a fuerza de añadir pisos y más pisos.
No voy a ser yo quién opine sobre el mal gusto arquitectónico de la ciudad; pero si que la sensación que tuve fue de caminar en un escenario de cartón piedra; todo era tan perfecto que mi mera presencia se me antojaba como la de un figurante que no daba la talla a tan perfecto espectáculo. La próxima vez que el destino nos lleve a Montecarlo, procuraremos hacerlo a caballo de un imponente Ferrari.


Vista del puerto




Aquí tenemos al  conocido Casino de Montecarlo. Equivocadamente, yo siempre había pensado que Montecarlo era la capital de Monaco, y aunque sí que se podría definir como la capital del juego de azar y de los coches de lujo, administrativamente sólo representa un distrito de la ciudad.





El lujoso hotel Hermitage; porque teníamos la caravana relativamente cerca, sino pasamos la noche allí.

Que complicado es hacerse un selfie con una cámara reflex...



Como curiosidad, en casi todos los escaparates había una foto de los príncipes de la Corona, Alberto y Charlene en un sitio privilegiado. Esta devoción hacia la casa real me sorprendió, en contraposición al desprestigio que sufre la Casa Real española (por méritos propios, ojo) en nuestro país. Quise inmortalizar esta curiosa estampa (una corsetería con la imagen de los príncipes entre sujetadores y fajas) pero me detuve en el último momento a fin de evitar cualquier tipo de conflicto diplomático. Lástima.









Pequeño divertimento: aquí hay un elemento fuera de lugar. Cuál es? Hagan juego, señores.




La última ciudad que visitamos fue Aix-en-Provence. Capital histórica de Provenza, es el lugar donde se puede encontrar la esencia de la región. Ciudad universitaria y cultural, su ambiente joven y bohemio nos encantó; pero al dejar este destino para el final de las vacaciones, sólo le pudimos dedicar unas pocas horas...
Es imprescindible callejear por su casco antiguo y tomar l'apero en una terraza del Cours Mirabeau... C'est la joie de vivre!

http://new.aixenprovencetourism.com/










Mmmmmmacarrons








Y llegamos al fatídico día de nuestra vuelta; pero no nos podemos quejar. En ocho días hemos visitado la capital de la jet set, la del glamour, la de los bancos y de los casinos, hemos disfrutado del sol, de la lluvia, del frío... necesitaremos vacaciones de nuestras vacaciones :-) 
Hasta la próxima!