jueves, 29 de noviembre de 2012

Alpes Franceses 2012

Para confirmar la ley de Murphy, tenía que pasar hoy, día 6 de agosto: después de una seca primavera y un seco verano, el día elegido para iniciar nuestro viaje amanece gris y lluvioso, muy lluvioso. En fin, que se le va a hacer... nos tomamos un café y dibujamos una sonrisa en nuestra cara. ¡Fuera la melancolía, que hoy empiezan nuestras vacaciones!



Este año, el viaje hasta el camping de los Alpes Franceses lo podremos hacer del tirón, sin pernoctaciones por el camino, ya que "sólo" estamos a unos 500 quilómetros de nuestro destino. El día mejora a medida que va pasando: las nubes se disipan justo pasar la frontera, las retenciones se producen en dirección contraria, por lo que podemos circular con una buena marcha y logramos llegar al camping sobre las 18 horas y ocupamos (según nos dicen) la última plaza disponible. Cuando vemos la plage del camping que da al Lac d'Aiguebelette decidimos que no nos moveremos de allí en las tres semanas que tenemos por delante.




Hay pocas plazas en el camping para viajeros esporádicos, ya que la mayoría de ocupantes son "cebolletas", úsease, campistas con caravana o bungalow fijo y que repiten temporada tras temporada. Normalmente huímos de este tipo de campings, pero la verdad es que nuestra estancia en Le Mont Grele fue de las mejores experiencias que hemos vivido. Los propietarios eran serviciales y competentes, y los demás campistas, personas educadas y amables. Seguro que repetiremos (os dejo el enlace por si queréis echar un vistazo; a tener en cuenta los precios: son un chollo).

http://camping-lemontgrele.com/

Pero vamos despacio que sólo acabamos de llegar. El primer día lo dedicamos a conocer un poco el entorno, y cómo no, a cargar provisiones en algún super (es uno de nuestros hobbies al que dedicamos más tiempo y recursos. Ay, es que todo es tan apetecible...). Además, luce el sol y aficionados como somos a las barbacoas, no tardamos en hacer la primera.


(Podemos ver a nuestra perra Laika al acecho de la butifarra)
La única nota negativa del día fue al darme cuenta que me había dejado el cargador de la cámara de fotos en casa... pero a grandes males, grandes remedios! Hablamos con los dueños del camping para pedirles si podemos recibir un paquete, y nos dicen que ningún problema. Así que aviso a mis padres por si nos pueden hacer el enooooorme favor de enviar el dichoso cargador.  Sólo cabía esperar que correos no hiciera la púa (que si que nos la hace; el paquete llega al cabo de 12 días... y eso que era un envío urgente).




Al día siguiente, toca ruta. Seguimos las indicaciones de la guía de viaje (súper recomendable: Alpes -Guía Trotamundos- Ed. Salvat) y ponemos dirección a Col de l'Epine (987 metros), por una carretera sinuosa y empinada, con inmejorables vistas y pueblos encantadores.






Parc Naturel Régional du Massif des Bauges



presa de Tignes


Este año decidimos no estresarnos, por lo que pasamos muchos días, al camping, a la bartola. Por eso, cuando hicimos la siguiente ruta, ya estábamos a más de media semana. Qué rápido pasan las horas cuando estas de vacaciones!

 Habíamos leído en la guía que relativamente cerca de Chambery ("nuestro" camping estava a unos 20 quilómetros de esta ciudad) había el Col de l'Iseran, la carretera de montaña más alta de los Alpes (2770 metros) y queríamos inmortalizarnos allí. Así, que siguiendo las indicaciones de Mme. Brusque (la dueña del camping) ponemos rumbo a Albertville (ciudad poco interesante, a no ser que sea invierno y se quiera practicar algún deporte de nieve), seguimos hasta Bourg-St-Maurice y de aquí parte la carretera secundaria que va al Col de l'Iseran, pasamos por el Parque de la Vanoise, y de aquí dirección a Chambery de nuevo. Una rutilla de 380 quilómetros de ... lo justo para que nos quede el culo plano.



Atención al pasajero de la parte de atrás: aceptamos cabra como animal de compañía?



Las vigilantas de las montañas del parque de la Vanoise



Impresionante paisaje! Dan ganas de ponerse a pedalar y todo!

Para recuperarnos del tute de quilómetros del día anterior, decidimos hacer una rutilla a pie. Nos dirigimos a Saint Laurent du Pont (http://www.mairie-st-laurent-du-pont.fr/), que se encuentra en plena región de Chartreuse. En la Oficina de Turismo encontramos una ámplia selección de rutas de trekking; eso sí, previo pago de 50 céntimos por el folleto elegido. Consigo reprimir mi instinto ahorrador catalán y adquiero dos folletos (ala, la casa por la ventana!). Elegimos un camino que va paralelo al río Guiers Mort, de recorrido sencillo y con una duración total de dos horas.



Después de comer en un sitio tan idílico (lástima que se estropeó el día, porque de verdad que apetecía bañarse en las -frías-aguas del río) ponemos rumbo a Saint Pierre de Chartreuse, lugar preferido de veraneo del cantante Jacques Brel. Es domingo, y hay feria de caballos.

Hay que ver la afición a los trikes que hay en el país vecino





Buen tamaño de pezuñas!


Esa misma noche llovió, para nuestro alivio. Y es que, nos encontramos una ola de calor inusual en la zona, que hacía que el termómetro llegase a rozar los 40 grados de día, y la acumulación de temperatura hacía estragos dentro de la caravana. Por eso fue de agradecer que, por una noche, pudiéramos dormir tapados.

A la mañana siguiente, carretera y manta, dirección a Grenoble (sólo hize una foto pues estuvimos poco en la ciudad), y después a una de las primeras estaciones de esquí de Francia, en la población de Alpe Huez. Para llegar a esta población, hay que circular por una ascendente carretera, recorriendo sus cerradas y numeradas curvas. Toda una tortura psicológica para los valientes ciclistas que se atreven a realizar el recorrido.
Grenoble
Panorama de la cordillera, Alpe Huez está al fondo


Des del altiplano, siguiendo una carretera sin asfaltar se llega al Lac Besson (foto de abajo). De aquí salen bastantes rutas para hacer a pie, con unas maravillosas vistas.




Sobre las cinco de la tarde nos vamos, a nuestro pesar, de tan impresionante sitio. Tenemos aún 2 horas y media de coche hasta llegar al camping. Una vez allí, necesitamos reponer fuerzas: qué mejor forma de hacerlo que ponernos a disfrutar de la agradable temperatura vespertina, en "nuestra" parcela! Bon nuit!





Y por fin llega el ansiado día!  Según el gps, tenemos Chamonix a una hora y media por autopista des de nuestro camping, así que carretera y manta, que nos espera el Mont-Blanc! Cuando aún falta un buen rato para llegar a nuestro destino, la imponente montaña se hace visible desde la carretera.


Llegamos a Chamonix y quedamos pasmados ante la cantidad ingente de turistas que se congregan a los pies de funiculares y por el medio de la población. Pero si hoy estamos a lunes, y a finales de agosto! Aparcamos en un parking subterráneo, ya que llevábamos a nuestras perras y en el exterior se estaba a 36 grados de temperatura (el clima alpino brilló por su ausencia en nuestra estancia en los Alpes).
De todas las actividades posibles, escogemos subir con telecabina a Brevent, en la cordillera de Les Aiguilles Rouges, para así tener una vista frontal del Mont-Blanc. Decididos, compramos los tiquets (26,40 euros por persona) y nos montamos en el primer telecabina que pasa, en dirección a la primera parada, Planpraz. Este lugar resulta ser la meca de los parapentistas de los alrededores, pues los hay a mansalva, esperando turno para deslizarse cuesta abajo. Así, con la mirada puesta en las telas de colores de los parapentes, nos acercamos al funicular que nos llevará a Brevent, a 2525 metros de altura. Y a medida que nos acercamos, se nos congela la sonrisa que hasta entones teníamos en nuestra cara: ahí tenemos que subir??? Para que os hagáis una idea, os cuelgo el siguiente enlace (se ve el trayecto inverso que teníamos que hacer nosotros):

http://www.youtube.com/watch?v=jqlpNgLMCYM

La siguiente media hora estuvimos valorando los pros y los contras de subir; si lo hacíamos los dos juntos y nos pasaba algo, porque en ese funicular se mascaba la tragedia, es igual que llevase tropecientos años funcionando, seguro seguro que había escogido ese preciso día para despeñarse, quién se iba a encargar de las perras, pobrecillas, encerradas en el coche, dentro de un parking subterráneo??? No, mejor subimos separados, sube tu, pero no te lleves las llaves del coche, no sea que te pase algo (o sea, que se despeñe el funicular), y luego, cómo saco yo las perras del coche, fíjate en la familia real, que nunca viajan juntos etc. J'en ai marre! Dije yo, yo voy a subir que ya tengo el tiquet pagado (sic). Por suerte, no tuve que esperar mucho a subir al aparato por lo que no tuve que reprimir demasiado tiempo mis ganas de salir corriendo.
Una vez arriba, llamé a Jordi para que también subiera; las vistas que se veían des de la cima eran espectaculares. Bien valían la pena los minutos de angustia :-)

http://www.youtube.com/watch?v=WrmdZCudjrc

funicular de Brevent

panorámica del Mont-Blanc

planeando la subida?

parapentes en Planpraz

Hasta a 2500 metros hay chiringuitos-trampa para turistas

ellas también querían tener un souvenir del lugar

El fin de nuestros días de relax estaba cerca; no queríamos irnos sin haber visitado Annecy y su famoso lago. Escogimos un soleado día para la visita, y la ciudad nos acogió con su más encantadora faceta: calles medievales bulliciosas, coquetos restaurantes al borde de canales y un aire relajado, más propio de ciudad mediterránea y no pre-alpina.











Y sin darnos cuenta, llegó el fatídico día de nuestra marcha. Era sábado, 25 de agosto, y a las 8:00 empezamos a recoger nuestros bártulos, pensando que seríamos los primeros en levantarnos del camping. Nada más lejos de la realidad: cuando asomamos las narices fuera de la caravana constatamos que casi TODOS nuestros vecinos ya estaban desayunando. Por Dios, a qué hora se levanta esta gente en fin de semana y encima vacaciones???


Emprendemos los 500 y pico kilómetros hasta nuestra casa de una tirada, haciendo una pequeña parada para comer en una área de servicio abarrotada de viajeros como nosotros. Una parte de nosotros tiene ganas de volver a casa, a nuestra rutina... pero una parte de nuestro corazón se ha quedado en los Alpes....algún día volveremos para recuperarlo!

domingo, 2 de septiembre de 2012

Lo decía Heráclito: panta rei, o lo que viene a ser lo mismo, todo fluye. Lo que hoy es de una manera, mañana no será igual. Pues bien, este blog, que ha presentado un estado catatónico demasiado tiempo, volverá a fluir de nuevo por las aguas virtuales del cyberespacio.

Y lo va a hacer con un nuevo nombre, en honor a nuestra fiel compañera de viajes, nuestra queridísima Starlet Sterckeman Johansson. Lo sentimos por la vieja Ergo, que fue nuestra primera toma de contacto con este mundo, pero con la stercke llevamos muchos quilómetros compartiendo carretera y se merece un espacio de reconocimiento :-)

En fin, va siendo hora que me deje de prolégomenos y que me ponga manos a la obra. Siguiente parada: Los Alpes Franceses!